textos y articulos en espagnol

Me gusta el grabado porque busca la verdad en los detalles… Me gusta el grabado porque les da la precisión necesaria y el lugar esencial que les pertenece. Así, textura, piel, nervios, fibras o pelos me producen desde el principio un efecto de frontera frágil y decisiva, la última antes del descenso vertiginoso a las profundidades. Luego, el esqueleto llegó a ser para mí la arquitectura ejemplar de lo vivo y, naturalmente, el soporte y receptáculo orgánico de mis estados de ánimo, al que me pareció vital vincularme: así comenzó mi aventura con las disecciones”.

Me gusta el grabado porque sus delicadas incisiones de escalpelo tienen algo de gesto quirúrgico, preciso, sin vuelta atrás, pero con efectos siempre un tanto misteriosos. Para mí, la mordedura del metal es como una operación que comienza por la piel y se continúa en las oscuridades de tinta y de sangre de la materia.

Charlotte Massip

De Carlos García-Alix                                        

Madrid, 4 de febrero de 2013

Los grabados de Charlotte Massip

Veo  por  primera vez los grabados de Charlotte Massip en el taller de estampación Ogami Press que dirige Juan Lara.  Sorpresa, admiración, inquietud, sensualidad, belleza. Una fantasía sin prejuicios se desborda y corre por las líneas mordidas por el acido, quemaduras sinuosas de un fuego interior que se revela en una lectura vertical. Ecos antiguos, atlantes y cariátides que un día soportaron el arquitrabe de los cielos.

Y estos cuerpos, estos seres que nos ofrece Charlotte Massip nos muestran indiferentes y sin pudor su anatomía, sus organos, su sexo, sus cartílagos, sus huesos. “Receptáculos orgánicos de mis estados de ánimo”  dice la artista. Seres extraños en cualquier caso llegados de una heráldica surrealista y barroca,   una mitología íntima y personal que se alimenta también de una tradición a la que Charlotte pone nombres y apellidos: Hans Bellmer, Richt Miller, Rudolf Schlitter, Fred Deux, Domenico Gnoli, José Hernández, André Breton, Georges Bataille, Mikhaïl Boulgakov… faros de su formación que iluminan desde lejos estos cuerpos que se saben mortales, condenados a la descomposición, y que guardan memoria del placer y el dolor, de la fugacidad y el absurdo, de lo solemne y lo grotesco; cuerpos con cabezas de mariposa, o de barco, esqueletos descarnados que calzan viejos zapatos, santo y seña de viajeros infatigables entre la vida y la muerte, o de vagabundos de un sueño que se descompone como un calidoscopio, todos nítidos y exactos. Expresión del amor al detalle en el trabajo de esta  artista y revelación material de un gesto valiente y decidido con la punta, que traduce sin titubeos el dialogo incierto entre la idea y el proceso

Y parpadeando entre estas líneas y manchas descubrimos el miedo, lo insólito, el azar, el viaje, el lujo, el peligro, el  sexo, un elegante hechizo que nos atrae y nos repele a un tiempo.  Un universo que habita en el reino de lo fantástico y maravilloso, un imaginario que se precipita en el salve et coagula de una poderosa fuerza emotiva y una refinada realidad poética.

Porque sin remedio y sin escapatoria, comprendemos que en las estampas de Charlotte Massip late un profundo enigma, un misterio que no descifraremos jamás, un arcano, (nos previene finalmente Charlotte), que tiene su origen y fundamento en la tinta y la sangre de la materia, otra sociedad secreta.

Los aguafuertes a modo de acuarela de Charlotte Massip tienen algo de fascinante por su aspecto naturalista al primer vistazo y revelan, al acercarse a ellos, una multiplicidad de mundos que manifiesta una preocupación extrema por el detalle.

Artista nacida en 1971, formada en la Escuela Estienne de impresión y luego en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo, propone un ir y venir incesante y vertiginoso entre macrocosmos y microcosmos, siguiendo el derrotero del cuerpo humano.

Del orden científico se pasa a un universo barroco desenfrenado que recuerda con júbilo al del surrealismo. Hay que detenerse mucho tiempo ante cada una de esas « disecciones », que nos hacen entrar en un mundo fantástico y onírico.

Charlotte Massip nos invita a cuestionar permanentemente la realidad visible y la distancia que media entre ésta y su representación. Para ella, el cuerpo es tanto materia como reflexión, objeto de estudio como sujeto de pensamiento y en su obra ambos permanecen entreverados sin cesar.

Su mirada incisiva encuentra en la técnica del grabado, a la vez tajante e íntima, la herramienta más apropiada. Al mismo tiempo presenta un trabajo con un enfoque completamente diferente, cuando dejando el punzón, abre sus maletas llenas de papeles y tejidos recolectados a lo largo de su periplo por organizar un torbellino de materia y de colores. En ello podemos apreciar un guiño a sus más apreciados pintores que la acompañan desde su adolescencia, ahora y siempre fascinada por la elegancia, la fantasía o la energía de un Paul Reyberolle, Robert Rauschenberg, Antonio Tapies, la delicadeza de los trazos de Hans Bellmer, Dominico Gnoli, Fred Deux, Viera da Silva, Rudolf Schlichter, Antonio García López…

Grabadora Charlotte Massip reinterpreta las Santas de Zurbarán

EFE- Alfredo Valenzuela – Sevilla, 17 abr

La grabadora francesa Charlotte Massip ha reinterpretado a seis Santas de F. Zurbarán en otros tantos grabados de gran tamaño que mostrará en la misma exposición de las Santas de Zurbarán en Sevilla, a partir del próximo 3 de mayo, en el antiguo monasterio de Santa Clara, con el título « Homenaje a Zurbarán ».

Massip ha explicado a Efe que por el gran tamaño de sus grabados, ha empleado varias planchas para cada uno de ellos.

La exposición de estos grabados se efectuará en el pre-refectorio de Santa Clara, antiguo monasterio en el que se mostrarán las 17 Santas de Zurbarán, que viajarán a Sevilla desde distintos museos europeos.

Las obras de Zurbarán se mostrarán junto con la colección de diseños inspirados en la vestimenta barroca retratada por Zurbarán y confeccionada por modistas españoles actuales, y también se representará en el claustro del monasterio el espectáculo de la bailaora y coreógrafa Eva Yerbabuena, con música barroca.

Santa Águeda, Santa Úrsula, Santa Inés, Santa Margarita, las Santas Justa y Rufina, y Santa Lucía, han sido las seleccionadas por Charlotte Massip quien, becada por la Casa de Velázquez-Academia de Francia en Madrid ha dedicado su tiempo al grabado de cada una de ellas.

Massip, que acompañará la exposición de sus seis grabados con tres de las planchas originales de cobre y con tres « cajas de luz » –del mismo tamaño que los grabados, ha dicho a Efe que lo más destacado de las Santas de Zurbarán es que « no las pinta como mártires, sino como reinas », y que ella ha seguido esa interpretación.

La grabadora ha asegurado que cuando decidió dedicar su serie a las Santas de Zurbarán -en las becas de la Casa de Velázquez hay que escoger un tema que guarde relación con España y desarrollarlo– se aproximó a ellas desde su « interés por el cuerpo y la anatomía » y encontró una manera de “contar a la mujer”. Una mujer que sigue sufriendo, humillada, violada, tratada cada día como si fuera menos que un animal, obligada a someterse bajo el yugo de una humanidad enferma, manipulada por el Poder.

Charlotte Massip ha diseñado un curioso catálogo de sus grabados, cada uno de los cuales se reproduce en un desplegable en el que cada pliegue tiene el tamaño de una tarjeta postal y se corresponde con una de las cuatro o cinco planchas que integran cada uno de los seis grabados. Los seis desplegables de cartulina se guardan en una cajita de cartón con el título de « Homenaje a Zurbarán« , y se acompaña de un texto sobre esta serie de la historiadora Cécile Vincent-Cassy. Vincent-Cassy ha destacado de las figuras de Charlotte que « lo esencial está en la sensación de movimiento » como si « las santas se dirigieran hacia el más allá del marco ».

La hispanista francesa también se ha referido a los atributos que definen a cada Santa y que recuerdan su leyenda y el sufrimiento que, como mártires, padecieron y cómo a través esos símbolos la artista « descompone a las Santas y saca su anatomía fuera ».

El pintor y escritor Carlos García-Álix que tambien escribe sobre la obra de Charlotte Massip ha descrito las Santas  como « seres extraños llegados de una heráldica surrealista y barroca », como si formaran parte de « una mitología íntima y personal » conformada por « cuerpos que se saben mortales, condenados a la descomposición, y que guardan memoria del placer y del dolor, de la fugacidad y del absurdo, de los solemne y lo grotesco ». EFE